La Academia es una institución de enseñanza pre-universitaria fundada en los ’80 por tres estudiantes universitarios que habían reunido un pequeño capital. Inició sus actividades como una típica academia, con el dictado de clases a cargo de alumnos universitarios que mostraban un desempeño superior en sus estudios. El éxito acompañó a La Academia durante sus primeros años y, en breve tiempo, pasó de ser un modesto proyecto a ser una institución con 10 salones, dictando clases en 2 turnos y cobrando pensiones similares a las academias de mayor prestigio en la ciudad. En suma, el caso de un negocio exitoso sustentado en el esfuerzo y capacidad de sus directivos.
En 2008, la situación económica del país todavía mostraba síntomas de recesión y conseguir empleos adecuados era aún una labor difícil. Ante esta situación, seguir carreras cortas de especialización constituía una alternativa apropiada para aquellos jóvenes con deseos de superación o para aquellos desplazados del mercado laboral que deseaban enriquecer su currículum con alguna carrera técnica.}
Es en este contexto que los directivos de La Academia se proponen explorar la posibilidad de ampliar el campo de acción de su institución, integrando el negocio actual a otro relacionado. El plan consiste en utilizar la infraestructura de La Academia y la experiencia adquirida en el negocio de educación para desarrollar un programa de formación técnica. Con el tiempo, el proyecto se redefinió como un programa de Diseño Gráfico que luego se ampliaría hacia uno de Decoración de Interiores.
La evaluación de este proyecto fue encargada a un profesional en Evaluación de Proyectos. Se proyectó el flujo de caja para el negocio de La Academia y, a éste, se le sumo el flujo de caja que se esperaba genere el proyecto de carreras técnicas. Como el proyecto contemplaba la utilización de la infraestructura existente, desde un principio el flujo total del negocio arrojaba resultados positivos. Sólo en el tercer año se proyectaba un resultado negativo en el flujo de caja. Esto se explicaba por una serie de desembolsos que habría que hacer para el lanzamiento de la carrera de Decoración de Interiores.
El siguiente es el flujo de caja proyectado para los planes que se estaban evaluando:

Previamente, los directivos de La Academia habían acordado utilizar la metodología de la Tasa Interna de Retorno (TIR) para evaluar la rentabilidad del proyecto. Esta TIR había sido calculada en 349%, lo cual era bastante superior al costo de capital (tasa de descuento) de 18%.
Por lo tanto, el proyecto debería ser sumamente rentable. Sin embargo, el cálculo del VPN, arrojaba un valor de –2,705 (¡Negativo!). Con esta
información adicional, ya la decisión no era del todo clara. Antes de realizar algún cálculo, ¿qué le parece la elección de la TIR como metodología de evaluación para este caso particular?
Después de calcular la TIR, ¿recomendaría usted lanzar el proyecto de carreras técnicas? ¿Cuál es su recomendación final? Fundamente.
Solución en excel

CASO HARVARD: COX COMMUNICATIONS, INC. 1999 (37) 