Miranda ha culminado recientemente sus estudios de maestría. Luego de haber aprendido una serie de conceptos, se siente en capacidad de poder establecer un negocio. Dada las buenas perspectivas de la ciudad, piensa que un restaurante sería una buena opción. En el transcurso de algunos meses efectuó una serie de análisis para determinar el tipo de restaurante aunque se encuentra pendiente efectuar la evaluación económica y financiera del proyecto.
De acuerdo al estudio, se considera que el restaurante operaría en una zona donde el número de establecimientos comerciales y de servicios es amplia. Además, se ha definido que el restaurante tendría como público objetivo a los ejecutivos de dichos negocios. El restaurante tendría la denominación de Chacha House en el cual se servirían platos de buena presentación y donde los servicios tendrían como objetivo atender con calidez al comensal y con la prontitud apropiada para la atención de los clientes y su rápida rotación. El restaurante operaría de lunes a sábado en dos turnos: en la tarde de 12 pm a 3 pm y en la noche de 6 pm a 11 pm.
El Chacha House sería implementado en un local de unos 150 m2 a ser alquilado en la zona ejecutiva. Se estima que el alquiler del mencionado local podría estar en alrededor de S/. 4,570 al mes, el cual se tendría que considerar se debe pagar por adelantado. Se asume que no se requerirán garantías por este concepto.
Si bien el local en la que operaría el restaurante es alquilado, se debe tener en cuenta un monto de inversión en instalaciones a fin de poner a punto la infraestructura del local. Dicho importe ascendería a S/. 18,900, cuya ejecución deberá considerarse se efectúe en el momento inicial de evaluación del proyecto. Dado que las instalaciones suelen sufrir desgastes, se estima que la vida útil económica de este activo sea de 3 años. Al cierre de dicho periodo, se debe contemplar la reinversión en instalaciones a fin de mantener adecuadamente operativo el local. Cabe señalar que una vez efectuada la inversión en instalaciones, estas comienzan a desgastarse a partir del siguiente mes, aún sin registrarse ingresos, debido a que el local va sufriendo deterioros por las distintas actividades de preparación.
Por otro lado, también se requiere invertir en mobiliarios, que incluye los implementos de cocina, los mobiliarios y los menajes. El costo en mobiliarios ascendería a S/. 37,000. Se estima que dicha inversión se podría efectuar al siguiente mes de ejecutada la inversión en instalaciones. La vida útil económica de los mobiliarios se proyecta sea de 5 años, al cabo del cual se deberá reinvertir en dicho activo a fin de que se mantenga la atención a los clientes.
Durante el periodo pre-operativo, se incurriría en gastos que se estima registren un importe total de S/. 5,140. Estos gastos podrían ser activados en similar periodo de inversión de los mobiliarios, por lo que podrían amortizarse a partir del siguiente mes. La vida útil económica de los gastos pre-operativos se considera se pueda reconocer en el plazo de 6 meses.
Una vez culminadas las inversiones en activos, el restaurante podría iniciar sus operaciones atendiendo a los comensales. Considerando las inversiones a realizar, el restaurante tendría una capacidad para atender -en cada turno- a 2,890 personas al mes. Durante el primer mes de operación, se espera que el Chacha alcance una ocupación equivalente al 60% de dicha capacidad en el turno tarde. Mientras que, en el mismo mes, el restaurante pueda lograr una ocupación equivalente al 54% de su capacidad en el turno noche.
A partir del segundo mes de operación, la capacidad de ocupación crecería a una tasa mensual de 7% respecto a la lograda en el primer mes, tanto en el turno de la tarde como en la noche. De la misma manera, en los sucesivos meses crecería en similar tasa respecto de la ocupación lograda en el mes anterior. No obstante, se estima que el restaurante sólo pueda lograr un máximo de ocupación equivalente al 94% de su capacidad máxima en el turno tarde y 75% en el turno noche (Nota: redondear a cero decimales el número de clientes resultantes por turno).
Teniendo en cuenta el estudio básico de mercado realizado por Miranda, se considera que cada cliente en el turno tarde podría pagar un precio de S/. 14, mientras que, el cliente en el turno noche estaría en posibilidad de pagar un precio de S/. 37. El Chacha restaurante cobraría al contado a sus clientes, sin brindar ninguna forma de crédito o cobranza diferida.
El costo en que incurriría el restaurante en la preparación de los platos que demande cada cliente se estima sea de S/. 8 en el turno tarde, en tanto que, ascienda a S/. 21 en el turno noche. Según la carta que se contempla brindar a los comensales, los platos a servir tendrían un componente de productos perecederos equivalente al 70%. En tal sentido, considerando la rotación de capital de trabajo, se debe contemplar que el 70% del costo de servicio por la preparación de los platos se desembolsaría con un mes de anticipación, a fin de contar con los insumos y materiales necesarios para la atención de los comensales.
La prestación del servicio implicaría mantener un personal (de cocina y atención al cliente) cuyo gasto ascendería a S/. 31,200 por mes. Estos gastos deberían ser cancelados al cierre de cada mes de operación. Asimismo, Miranda considera necesario contratar a un contador a partir del primer mes de operaciones, aunque sólo laboraría a tiempo parcial. El importe del servicio del contador se estima sea de S/. 860 por mes. Su sueldo sería cancelado al cierre de cada mes de prestado el servicio.
De acuerdo a la Ley del Impuesto a la Renta, los restaurantes están sujetos a una tasa de impuesto equivalente al 30% de la utilidad imponible.
Para llevar adelante el proyecto, Miranda haría uso de sus ahorros. Según sus cálculos, el 65% de la inversión total podría ser financiada con dichos ahorros. Por tanto, el saldo tendría que ser considerado como endeudamiento bancario. Su ejecutivo de cuentas del banco le comenta que las tasas de interés del mercado para negocios de este tipo se encuentran en alrededor de 8% anual.
Según un análisis financiero del sector de restaurantes, al que tuvo acceso Miranda, el riesgo económico asociado a dicho negocio se estima en un equivalente a un coeficiente de Beta de 0.98. La tasa libre de riesgo se espera se mantenga en un promedio de 3.89% anual y el retorno de mercado en 11.72% anual.
Bajo estas consideraciones, si el proyecto es de vida indefinida, ayude a Miranda a determinar si es viable o no invertir en el proyecto económica y financieramente (en este último caso, con el método del Ko).
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